LA ESTRATEGIA PARA LA REDUCCIÓN DE LA POBREZA DE HONDURAS
Juan Ramón Cálix, Ministro de Educación Honduras

El documento final de la Estrategia para la Reducción de la Pobreza de Honduras fue aprobada por el Presidente de la Republica en Consejo de Ministros el 20 de agosto de 2001. Asimismo, el 11 de octubre, los organismos internacionales dieron su aprobación al documento, manifestando excelentes comentarios sobre el mismo.

A partir de esta fecha y hasta octubre de 2002, Honduras tiene que realizar una ejecución satisfactoria de la Estrategia y del programa, recién suscrito, con el Fondo Monetario Internacional, para llegar al denominado punto de culminación de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (HIPC) y el alivio pleno de la deuda externa bajo esta iniciativa.

La preparación de la Estrategia fue iniciada a finales de 1999, en el marco de un proceso altamente participativo que se extendió hasta mediados del presente año; teniendo presente en todo momento la necesidad de estructurar un documento que respondiese a los grandes intereses nacionales; y que como tal generase una dinámica de apropiación de los diferentes sectores, como garantía para su ejecución y que la misma no se viera alterada por los cambios de gobierno.

OBJETIVO Y METAS GLOBALES

El objetivo fundamental es reducir la pobreza de manera significativa y sostenible, en base a un crecimiento económico acelerado y sostenido, procurando la equidad en la distribución de sus resultados; a través de un mayor acceso de los pobres a los factores de producción, incluyendo el desarrollo del capital humano, así como la provisión de redes de seguridad social.

Las metas globales de la Estrategia al 2015 son las siguientes:

ü Reducir la incidencia de la pobreza y la extrema pobreza en 24 puntos porcentuales;
ü Duplicar la cobertura en educación prebásica en niños de 5 años;
ü Lograr una cobertura de 95% en el acceso a los dos primeros ciclos de la educación básica (1ro al 6º grado;
ü Lograr una cobertura neta del 70% en el tercer ciclo de educación básica (7º al 9º grado);
ü Lograr que el 50% de la nueva fuerza laboral complete la educación secundaria;
ü Reducir a la mitad las tasas de mortalidad infantil y en niños menores de 5 años;
ü Disminuir a no más de 20% la incidencia de desnutrición en menores de 5 años;
ü Reducir la mortalidad materna de 147 a 73 por cada 100,000 nacidos vivos;
ü Lograr un acceso del 95% de la población a agua potable y saneamiento;
ü Equiparar y elevar en 20% el Índice de Desarrollo Humano relativo a la mujer;
ü Implementar una estrategia para el desarrollo sostenible.

Los lineamientos estratégicos que orientan el desarrollo de los diferentes programas, medidas de política y proyectos específicos, se refieren a: otorgar prioridad a las acciones de reducción de la pobreza sobre las de alivio a la misma; priorizar las acciones en favor de las zonas y grupos más vulnerables; fortalecer la participación ciudadana y la descentralización; fortalecer la gobernabilidad; y crear las condiciones que requiere la sostenibilidad de la Estrategia.

ÁREAS PROGRAMÁTICAS

La Estrategia se concretiza en una serie de medidas de política, programas y proyectos, en seis áreas programáticas orientadas a lo siguiente:

1. Acelerar el Crecimiento Económico Equitativo y Sostenible, como elemento esencial, aunque no suficiente para reducir la pobreza, para lo cual se requiere:
§ Mantener la estabilidad macroeconómica;
§ Incrementar el volumen y la eficiencia de la inversión; y
§ Desarrollar los sectores de alto potencial productivo y de empleo.

2. Reducir la Pobreza en las Zonas Rurales, logrando, entre otras cosas:
§ Mejorar el acceso y aprovechamiento de los recursos naturales;
§ Apoyar a la pequeña economía rural; y
§ Mejorar las condiciones sociales en el área rural.

3. Reducir la Pobreza Urbana, a través de:
§ Desarrollar la micro, pequeña y mediana empresa;
§ Lograr el desarrollo de las ciudades intermedias;
§ Apoyar la vivienda de interés social; y
§ Proveer a las comunidades urbanas de acceso a servicios básicos.

4. Mayor inversión en Capital Humano, en base a lo siguiente:
§ Mejorar la calidad y cobertura en los servicios de educación básica y técnica-productiva; e
§ Incrementar y mejorar el acceso a servicios de salud.

5. Fortalecer la Protección Social para Grupos Específicos, a través de:
§ Ampliar y mejorar las redes de seguridad social;
§ Aumentar la equidad e igualdad de género; e
§ Impulsar el desarrollo de los pueblos étnicos.

6. Garantizar la Sostenibilidad de la Estrategia, logrando lo siguiente:
§ Fortalecer la transparencia y la democracia participativa;
§ Fortalecer el sistema de justicia y seguridad ciudadana;
§ Mejorar la eficiencia en la administración pública y la descentralización; y
§ Mejorar la protección del ambiente y la gestión de riesgos.

COSTO Y FINANCIAMIENTO

La estimación de costos de la Estrategia incluye dos componentes fundamentales:

Los programas y proyectos que ya se tienen en ejecución como parte de esfuerzos anteriores que ha venido realizando el Gobierno.
Los programas y proyectos nuevos, que se derivan de las metas, medidas de política y objetivos de la Estrategia.

Para el financiamiento de los proyectos, se han identificado como fuentes principales: el alivio de deuda bajo la iniciativa HIPC; los desembolsos para los proyectos en ejecución; los recursos que genere la venta de bienes públicos y las mejoras en la recaudación tributaria; y los recursos adicionales que puedan provenir de la comunidad internacional.

MARCO OPERATIVO

El marco operativo de la Estrategia considera una serie de instancias, entre las cuales cabe destacar:

§ El Gabinete Social, como el ente responsable de la ejecución y seguimiento de la ERP.

§ El Consejo Consultivo, como el ente colegiado y participativo, de asesoría al Gabinete Social, integrado por representantes del Gobierno y de la sociedad civil.

§ El Fondo para la Reducción de la Pobreza, como el instrumento financiero de la Estrategia, que será administrado por el Poder Ejecutivo a través de la Secretaría de Finanzas.

RIESGOS DE LA ERP

En el documento se reconoce que la ejecución exitosa de la Estrategia puede verse limitada por varios factores internos y externos. Algunos pueden ser influenciados por los gobiernos y por las distintas fuerzas de la sociedad; otros resultan totalmente exógenos a la voluntad interna. En el primer grupo destacan: a) el nivel de consenso nacional relacionado con la sostenibilidad de la Estrategia; b) la capacidad del país de ejecutar eficientemente y en un marco de transparencia y participación democrática, la totalidad de programas globales de la Estrategia; y c) las presiones sobre las finanzas públicas, tanto por el lado de los gastos como por los ingresos. Los principales riesgos exógenos se relacionan con: a) la falta de recursos externos adecuados; b) el comportamiento de la economía mundial; y c) los desastres naturales.

ACCIONES PREVIAS PARA LA EJECUCIÓN DE LA ERP

Con el fin de hacer viable la ejecución de la ERP se ha venido trabajando en una serie de actividades relacionadas con procesos y mecanismos, entre las que destacan las siguientes:

§ La preparación de los perfiles de programas y proyectos;
§ La elaboración del Decreto para la creación del Fondo para la Reducción de la Pobreza y el Consejo Consultivo. Este ya fue aprobado por el Gabinete Social y se ha remitido a consideración del Congreso Nacional;
§ La incorporación de programas y proyectos de la Estrategia en el Presupuesto General de la República del 2002; y
§ La aprobación por parte del Gabinete Social de los Criterios y Mecanismos Generales para la Elegibilidad y Priorización de Acciones.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y LA ERP

En el marco de este evento, considero oportuno manifestar que en la Estrategia para la Reducción de la Pobreza en Honduras, se reconoce el papel protagónico que deben de jugar los gobierno municipales y las comunidades en los procesos de ejecución, seguimiento y evaluación de programas y proyectos. La descentralización de servicios públicos merece recibir mayor apoyo, debido a que ello puede ayudar a mejorar la eficiencia y calidad de los programas, al permitir una mayor flexibilidad de los mismos y su adaptación a condiciones locales concretas.

No obstante, debido a que existen muchas diferencias entre las municipalidades, particularmente en lo referente a las capacidades técnicas y de gestión, se espera un proceso de descentralización gradual, de conformidad con la capacidad de absorción de cada una y mediante acciones intermedias orientadas al fortalecimiento de dichas capacidades. Como parte del proceso de descentralización gradual se considera la promoción de mancomunidades de municipios con situaciones económicas y sociales afines, así como la transferencia de recursos y responsabilidades.

Asimismo, las comunidades rurales y urbanas tendrán la oportunidad de potenciar su participación en los procesos de desarrollo económico y de reducción de la pobreza, a través de diversos proyectos sociales, productivos y de infraestructura. Como parte del fortalecimiento de los mecanismos que permitan la planificación participativa de todos los sectores de la vida local se considera esencial apoyar: i) la elaboración de planes de inversión social y económica municipal, tanto de proyectos sociales de prioridad comunitaria, como de mantenimiento de las obras construidas; ii) la ejecución propia de las obras; y iii) el monitoreo y seguimiento de los programas y proyectos.

Finalmente, es oportuno manifestar que la preparación del documento de ERP se considera un legado de suma trascendencia en materia de lucha contra la pobreza; el cual no se limita a la estructuración de un documento fuerte y comprensivo y a los esfuerzos por garantizar la consecución de los recursos que se requerirán para su ejecución, sino que incluye, como elemento inédito en Honduras, la certeza de que es posible conjuntar esfuerzos entre Gobierno y sociedad civil alrededor de propuestas que trascienden el espacio temporal y el interés de grupos particulares.